No hace muchas décadas que se utilizaban estas construcciones habilitadas para el lavado de ropa. Pueden ser de forma muy variada dependiendo de la zona geográfica, generalmente si son cubiertos, el tejado es de teja árabe a un agua o dos, muros de mampostería y vigas de madera para la techumbre. El agua se canaliza y se deposita en canales y una pila de cemento. También podía variar el procedimiento en el lavado y secado de la ropa, pero no en la forma que era a base de frotar y restregar con los puños la ropa en el agua fría del invierno con las manos, posiblemente, llenas de sabayones y grietas.
La mayoría de los lavaderos son de Cantabria, dos de ellos son de la provincia de Huesca.